Limpieza facial



La limpieza facial y el cuidado de la piel es un asunto de todos los días. Incluso cuando no nos maquillemos, es necesario eliminar los restos de las cremas, el polvo y la contaminación de la calle que ensucia y obstruye los poros del rostro. 

No obstante, siempre quedan restos que exigen un tratamiento más profundo, por lo que es sabio completar nuestros pequeños rituales de limpieza cotidianos con una limpieza facial profesional. No es un sistema para parecer más joven; su objetivo es limpiar en profundidad las células muertas y las feas espinillas y tonificar los músculos de la cara mediante masajes.

¿Qué es?

La limpieza facial profunda es un tratamiento estético que permite cuidar la piel del rostro y eliminar la suciedad de los poros de la cara, mejorar la estructura y aspecto de la piel. Además, juega un rol protagónico en la prevención de arrugas e imperfecciones. Tiene varios beneficios para el cutis así como para la salud en general.

Su realización consiste en la remoción de impurezas de la piel y células muertas para devolverle energía y vitalidad al rostro. Suele incluir un análisis de la piel, seguido de una serie de métodos de limpieza profesional. Aunque puede realizarse en casa, lo ideal es que sea realizado por esteticistas profesionales. 

¿Quiénes pueden practicarse el procedimiento? 

Para saber si necesitas una limpieza facial, fíjate si tienes una mayor concentración de puntos negros y te aparecen granitos muy frecuentemente. Además el tono de la piel puede empezar a ser apagado y como sucio en lugar de sonrosado y brillante.

No hay receta única para saber cada cuánto tiempo debe hacerse una limpieza facial. El mínimo es una vez al año, el máximo depende de cada tipo de piel. Una piel normal puede hacerse una limpieza de cutis cada tres o cuatro meses. Las pieles maduras o muy secas necesitan más ayuda, con lo que deberían hacerse una cada seis semanas como mucho. Las pieles más problemáticas pueden necesitar una limpieza incluso más a menudo.

¿Qué resultados puedo esperar del procedimiento?

Con la limpieza facial hidratamos el cutis, eliminamos toxinas, se reduce el acné (menos poros obstruidos) y relajamos y mejoramos la circulación de la cara, ganando en tersura y elasticidad.

Asimismo, devuelve el brillo al rostro y la luminosidad perdida; elimina los puntos negros, el exceso de grasa y las toxinas; elimina el sebo sucio que obstruye la oxigenación de la piel; elimina granitos y posibilita la regeneración de las capas superiores de la piel.

Además de favorecer un aspecto mucho más cuidado, la limpieza facial profesional permite que las células dérmicas tengan un mejor aporte de nutrientes y que la piel transpire mejor al eliminar la suciedad; deja los poros libres de suciedad y de agentes infecciosos. 

Elimina y remueve las impurezas y células muertas, lo que permite que se renueve tu piel. Esto retrasa el envejecimiento y la aparición de arrugas. La piel se vuelve más luminosa, suave y tersa. Estimula la absorción de productos cosméticos. Los productos cosméticos destinados a mejorar el aspecto de la piel tienen mayor efectividad. Aumenta la hidratación y permite la oxigenación de la piel. Ayuda a disminuir la apariencia de cansancio.

Técnica y protocolo

La limpieza facial profunda puede hacerse con o sin extracciones y puede durar entre 50 minutos y una hora y media. Este procedimiento tiene varias partes, de acuerdo a las características de la piel y a los resultados que se quieran lograr. Entre ellas, las principales son la limpieza propiamente dicha, el masaje tonificante y la nutrición. 

En la fase de limpieza facial se aplican distintos productos que limpian la parte superficial de la cara. Luego, se abren los poros mediante vapor para drenar las impurezas con ayuda de productos especiales. Cada tipo de piel (seca, grasa o mixta) necesitará un tipo de producto distinto. Aquí se pueden incluir otros procesos como la exfoliación y la extracción de puntos negros e impurezas. 

El masaje es fundamental para cerrar los poros y descongestionar la piel después del drenaje. Se aplican productos en gel o crema y se da un masaje relajante y tonificante.

Finalmente, la piel ya está lista para aprovechar al máximo los nutrientes y vitaminas de las mascarillas u otros tratamientos que se desee aplicar en la fase de nutrición.

Esta limpieza facial básica puede completarse con peelings, láser, ácido glicólico y otros tratamientos más intensivos.

¿Quién lo realiza? 

En nuestra clínica My Cosmetic Surgery este procedimiento lo realiza la cosmetóloga especialista en faciales A.A.M.A,F.B,C.L., con una amplia experiencia en la prestación de servicios médicos cosméticos y estéticos.